Hay una palabra que en los últimos años aparece en casi todos los anuncios de nuevos centros de datos en Europa: «soberano». La infraestructura está en suelo europeo, así que los datos estarían a salvo. Pero la ubicación geográfica es solo una parte de la historia: si la propiedad, la gestión y las condiciones de uso de esa infraestructura responden a otros ordenamientos, la soberanía se queda en el papel. Es la paradoja de la que parte EuroStack, la propuesta de una infraestructura digital estratégica europea presentada a principios de 2025 por un grupo de académicos y empresarios del sector.
Las cifras de la dependencia
El documento retrata una dependencia ya estructural a lo largo de toda la cadena de valor digital — chips, datos, capacidad de cálculo, conectividad. El dato más elocuente afecta al cloud: la cuota de los proveedores europeos en el mercado europeo ha pasado de cerca del 26% en 2017 al 10% actual. Mientras tanto, según los autores, la estrategia europea se ha concentrado casi exclusivamente en la regulación — un papel de «árbitro digital» que ha producido muchas reglas pero poca capacidad industrial: las alternativas no nacen por decreto, y varias empresas europeas prometedoras han acabado adquiridas precisamente por los grandes operadores extraeuropeos.
Qué propone EuroStack
La tesis central es que la alternativa hay que construirla y gobernarla, no solo desearla. El documento describe tres niveles en los que invertir de forma coordinada:
- Infraestructura física — chips, conectividad, computación de alto rendimiento (Europa tiene tres de los diez primeros supercomputadores del mundo, y uno, Leonardo, está aquí en Bolonia) y centros de datos: no solo grandes instalaciones, sino también soluciones descentralizadas, edge y centros de datos de pequeña escala;
- Infraestructura lógica — identidad digital (eIDAS), cloud interoperable y federable, motores de IA europeos entrenados con lenguas y datos locales;
- Intermediación — redes de transacción abiertas y gobernadas por los operadores, como alternativa a las plataformas propietarias.
Junto a los niveles técnicos, dos palancas de política industrial: requisitos de «buy European» en las compras públicas y privadas, e inversiones medidas por los resultados de mercado — adopción real, no proof-of-concept.
La federación de los pequeños
El pasaje que nos toca de cerca: para el documento no hay ni tiempo ni capital para construir desde cero un «hyperscaler europeo». El camino que señala es federar los activos que ya existen — la red de proveedores pequeños y medianos — haciéndolos interoperables: API comunes, estándares abiertos para virtualización y contenedorización, condiciones contractuales armonizadas, hasta llegar a un cloud hiperdistribuido que converge de forma natural hacia el edge. Y los puntos fuertes distintivos que el documento reconoce a estos operadores son exactamente aquellos en los que trabajamos cada día: controlabilidad, conformidad, proximidad al cliente e integración sobre estándares abiertos. No es casualidad que nuestro VDC GREEN nazca sobre raíces OpenStack desde 2010, con los datos exclusivamente en Italia.
Qué puedes hacer hoy, sin esperar a Bruselas
EuroStack es una propuesta de política industrial, y su destino se decidirá entre instituciones e industria. Pero la lógica que la sustenta se aplica ya hoy a cada decisión de infraestructura:
- Pregunta quién controla, no solo dónde está. La pregunta correcta al proveedor no es «¿en qué país están mis datos?», sino «¿quién es el propietario de la infraestructura, bajo qué ordenamiento, y quién puede decidir apagarla o cambiar sus condiciones?»;
- Exige una vía de salida. Ausencia de lock-in, costes de salida claros, formatos y estándares abiertos: la portabilidad se negocia a la entrada, no a la salida;
- Valora un proveedor europeo para al menos una parte de tus necesidades. Es la versión desde abajo del «buy European»: redundancia, resiliencia y poder de negociación frente al proveedor principal;
- Para las cargas realmente sensibles, perímetro propio. Vale para los datos y vale para la IA: un RAG on-premise mantiene los documentos de la empresa donde deben estar;
- Si eres una administración pública, la soberanía ya es un requisito — no una opción: cualificaciones, normativa y soberanía del dato deben figurar en el pliego.
La soberanía digital, en definitiva, no se compra con una dirección europea: se construye con decisiones de arquitectura, contratos y proveedores. A nuestra escala, es el camino que recorremos desde hace quince años — y si quieres saber qué significaría para tu infraestructura, hablemos.
Fuentes y referencias: #EuroStack: European Strategic Sovereign Digital Infrastructures — A Pitch Document (10 de enero de 2025; con contribuciones de R. Berjon, C. Caffarra, F. Bonfiglio, V. Bertola, S. Toffaletti, K. Zenner y otros); iniciativa EuroStack presentada en el Parlamento Europeo (septiembre de 2024); Informe Draghi sobre la competitividad europea (septiembre de 2024).